Autosanación: la innata inteligencia del organismo

El organismo humano es extraordinario y posee la innata capacidad de regenerarse y autorregularse.

La curación es un proceso espontáneo que el organismo lleva a cabo de forma autónoma (que la ciencia define como curación espontánea).

De hecho la tendencia del organismo es la de mantenerse en equilibrio y salud. El proceso de homeostasis, por nombrar uno, es un ejemplo.
Cuanto más desequilibrado esté el cuerpo y los diversos aparatos, más largo y agotador sera el proceso.
Sin embargo, es posible mantener y favorecer el organismo actuando de forma natural.

En este artículo profundizamos el argumento y hablamos sobre algunas técnicas y buenas prácticas que pueden favorecer la autosanación.

Medicina antigua y moderna

Toda la medicina antigua se basa en el concepto de autosanación, desde la medicina china (acupuntura) hasta el Ayurveda.

Hoy en día, especialmente en este momento, se está redescubriendo un enfoque natural hacia la salud. Cada vez más personas se centran en la naturopatía, las ciencias a base de hierbas, hasta llegar a la medicina energética y la medicina cuántica.

El enfoque alopático que trata el síntoma en lugar de la causa de la enfermedad ha dado paso a un enfoque más responsable del individuo hacia su propia salud.

Hay una nueva visión (holística) que considera al hombre como unidad inseparable de cuerpo, mente y espíritu, en la cual se entiende que la causa de la enfermedad se encuentra dentro de uno mismo y no fuera.

Este conocimiento que está ya en la base de la medicina antigua, ha estado tomado también en cuenta durante mucho tiempo por la medicina «oficial». De hecho, disciplinas como el PNIE, que estudia la relación entre la psique y el sistema inmunitario, endocrino y nervioso, confirman la estrecha relación que existe entre los pensamientos, emociones y nuestra salud.

¿Cómo promover la autosanación?

Como hemos dicho, la autosanación es un proceso natural y espontáneo, su potencial podría verse afectado por una condición crítica y un fuerte desequilibrio del organismo, que ya no puede (o con dificultad) desencadenar este proceso.

Para mantener o favorecer la recuperación de las condiciones óptimas de nuestro sistema, podemos hacer referencia a algunas técnicas y buenas prácticas. Aquí hay algunas de ellas.

Alimentación

Seguramente la salud comienza desde aquí. La nutrición es esencial para mantener un buen funcionamiento del organismo. Por ejemplo se ha demostrado que mantener el cuerpo en un estado alcalino está estrechamente relacionado con el estado de salud.

Incluso la dieta vegana y vegetariana tienen enormes beneficios en términos de prevención de la salud (y no solo).

Además de los alimentos, podemos contar con complementos alimenticios y superalimentos para garantizar un buen nivel de energía y promover la salud del organismo.

Descanso

Durante el sueño, el cerebro expulsa el exceso de toxinas y restaura el equilibrio del sistema nervioso. Un buen descanso es esencial para sentirse bien y evitar que el cuerpo sufra estrés excesivo. Demasiado estrés y toxinas que no se expulsan generan un estado de congestión en el cuerpo que da como resultado el no poder realizar sus funciones correctamente.

Mantener un promedio de 7-8 horas de sueño (o lo que es correcto para el cuerpo) es vital.

Pensamientos y emociones

Otro aspecto fundamental que debemos tener en consideración son nuestros pensamientos y emociones. Sabemos que muchas enfermedades son de origen psicosomático, lo que demuestra que los pensamientos y las emociones pueden afectar negativamente a nuestra salud.

Exprimiendo las propias emociones, controlando los pensamientos, desarrollando una actitud positiva, seguramente favoreceremos la salud y la autosanación.

Cuando comprendemos el poder que está dentro de nosotros, nos damos cuenta de que incluso con pensamientos, palabras y afirmaciones tenemos la posibilidad de cambiar el estado de nuestras células e incluso el ADN (ver epigenética ).

Técnicas y disciplinas

Muchas disciplinas holísticas y algunas prácticas espirituales pueden sernos de ayuda para mantener un buen estado de salud o ayudarnos en el proceso de curación. Aquí hay algunos ejemplos:

  • Meditación: los estudios sobre la meditación han demostrado que la practica disminuye el estrés y la ansiedad, favorecen un sueño sereno, aumenta la energía vital y facilita el proceso de autosanación.
  • Reiki, Theta Healing: algunas técnicas como Reiki o Theta Healing nos permiten reequilibrar la energía y trabajar profundamente en los patrones mentales y los bloqueos de energía.
  • Yoga, ritos tibetanos: la antigua ciencia del yoga de la que también derivan los ritos tibetanos, es una práctica para restaurar la armonía entre el cuerpo, la mente y el espíritu y reequilibra el flujo de energía en el cuerpo.
  • Acupuntura, reflexología: la antigua medicina tradicional china se basa en estas prácticas, con un enfoque preventivo, permiten que el cuerpo se mantenga en salud.
  • Flores de Bach, aceites esenciales: algunas buenas prácticas de naturopatía como el uso de aceites esenciales y terapia floral, favorecen de manera sutil y profundamente la salud del cuerpo y la mente, en particular se usan para técnicas de masaje específicas.
  • Terapia musical: escuchar frecuencias de sonido específicas (como música de 432 Hz), mantras o terapias de sonido, promueven la armonía interna entre el cuerpo y la mente.

Muchas personas en todo el mundo han sido testigos de curaciones (naturales o espontáneas) de enfermedades graves sin el uso de medicamentos o protocolos médicos.
Incluso las enfermedades definidas como «incurables» por la medicina oficial, han encontrado una solución gracias a una nueva visión de la salud.

Curación = Autosanación

Sería suficiente llegar a entender que todo lo que nos sucede fue creado por nosotros y darnos cuenta de que de la misma manera, podemos cambiarlo.
El papel del individuo en el proceso de curación es central y en definitiva podríamos decir que la curación siempre está sujeta al mecanismo de autosanación.
Independientemente de las sustancias o del tipo de actividad curativa realizada, en la base siempre existe la capacidad innata para recuperar el equilibrio y la salud del cuerpo.

NOTA: este artículo no va en contra de la medicina oficial. El objetivo es más bien sensibilizar al lector a una elección consciente y a un enfoque más responsable hacia su propia salud.

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